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El circo político donde los discursos son como malabares verbales

Los anuncios políticos son como comerciales de detergente.




¡Ah, las contiendas electorales! Ese circo político donde los discursos son como malabares verbales y las promesas, más escasas que un unicornio en el centro de una ciudad. Es como un reality show donde el premio es un asiento en una silla incómoda y un título largo que todos olvidarán en unos años.

Los debates son como combates de boxeo, pero en lugar de golpes directos, lanzan indirectas más retorcidas que un pretzel. Los candidatos se mueven en el escenario como si estuvieran en una coreografía de baile, tratando de convencerte de que son la opción más brillante desde la invención del pan rebanado.





Y las promesas... ¡oh, las promesas! Son como globos llenos de aire: enormes, llamativas y propensas a explotar en cuanto se topan con la realidad. "Construiré puentes hasta la luna" o "Haremos que llueva chocolate los domingos". Sí, claro, y también pondrán unicornios en cada esquina.

Los anuncios políticos son como comerciales de detergente, pero en lugar de mostrarte cómo tu ropa queda impecable, te dicen cómo su candidato es el único que puede salvar al mundo de la inminente invasión extraterrestre.

Y luego está el público, dividido como una pizza familiar. Unos aplauden cada palabra como si fuera el discurso más inspirador de la historia, mientras otros miran con escepticismo, preguntándose si algún día los políticos cumplirán una sola promesa.

Al final del día, las contiendas electorales son como montañas rusas emocionales: te elevan con esperanzas y te hacen temer por el futuro, todo en un mismo viaje. Pero, hey, al menos nos dan material para memes y chistes durante años. ¡Ah, la política, el único lugar donde las peleas son verbales y los memes son el verdadero premio!




 
 
 

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