Las portadas más polémicas de la historia de la música
- Ricardo Rojas Garcia
- 6 jul 2025
- 2 Min. de lectura
Estas obras de arte causaron estragos a las discográficas,

Parece que, a lo largo de la historia, las discográficas y los artistas han tenido una relación amor-odio con las portadas que hacen que la gente hable... ¡y a veces grite! Porque, seamos sinceros, si no creas un poco de controversia, ¿realmente has existido en el mundo del rock?
Nirvana – Nevermind (1991): ¡Ah, sí, el bebé nadador en busca del dólar! Una obra maestra que nos enseñó que la inocencia se pierde muy rápido... ¡especialmente cuando hay billetes de por medio! Y luego el bebé creció y dijo: "¿Dónde está mi parte, muchachos?" Como si no fuera suficiente traumático nacer en los 90.
The Beatles – Yesterday and Today (1966): La famosa "portada del carnicero". ¡Los Beatles nos mostraron su lado más sangriento antes de que fuera cool! ¿Muñecas decapitadas y carne cruda? Claramente, estaban listos para un especial de Navidad muy peculiar. O quizás solo protestaban porque Capitol Records no entendía su arte... ¡pobres almas incomprendidas!
The Rolling Stones – Sticky Fingers (1971): Andy Warhol demostró que un cierre de cremallera en los pantalones de Mick Jagger (o de quien fuera) era suficiente para provocar un escándalo. Porque, claro, lo más escandaloso de los Rolling Stones era... ¿un pantalón? ¿Quién lo hubiera pensado? ¡Y encima el cierre rayaba los vinilos! Un genio, Warhol, pensando en la durabilidad del arte.
Blind Faith – Blind Faith (1969): Una niña preadolescente desnuda con una nave espacial plateada. Claramente, estaban adelantados a su tiempo. Hoy en día, seguramente sería un meme viral con la leyenda: "Yo cuando intento entender el sistema tributario". La excusa de la inocencia contra la tecnología es tan sesentera que duele.
Guns N' Roses – Appetite for Destruction (1987): La portada original era tan sutil como una patada en la espinilla. Una robot sexy y violencia gráfica. ¿A quién se le ocurrió que eso podría ser controvertido? ¡Menos mal que luego se conformaron con unos cráneos! Mucho más "familiar", ¿verdad?
Prince – Lovesexy (1988): Prince, siempre rompiendo esquemas. Desnudo, con una flor y una pose que decía: "Soy arte, no me mires fijamente". Y las tiendas dijeron: "Pues no te miramos, ni te vendemos". Censura y arte, un dúo dinámico que nunca pasa de moda.
Roxy Music – Country Life (1974): Dos modelos alemanas en lencería transparente en el bosque. ¡Escándalo! Porque, por supuesto, la gente nunca había visto lencería antes. El colmo fue que en EE. UU. le pusieron una funda verde. ¡Para que no vieras la "naturaleza" en todo su esplendor!
En resumen, parece que la clave para una portada "icónica" es simplemente hacer que alguien se ofenda. ¡Así te aseguras de que tu álbum sea recordado, aunque sea por las razones





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